Salomón Jara abre la Casa del Pueblo con altar monumental

• Palacio de Gobierno recibe a visitantes locales e internacionales con muestras artísticas, calaveras y papel picado como parte de «La Fiesta más Viva de Todas»

Oaxaca de Juárez, Oax., 29 de octubre de 2026.- Entre auténtico olor a copal y un sinfín de flores de cempasúchil que anuncian una fecha identitaria importante, la Casa del Pueblo, el Palacio de Gobierno de Oaxaca, abrió sus puertas al mundo entero para mostrar la grandeza, cultura y tradiciones que se viven durante los Días de Muerto.

En este marco, el Gobernador Salomón Jara Cruz inauguró el Tapete Monumental de Día de Muertos, un altar y una exposición de cerámica, como parte de las actividades de la Fiesta más Viva de Todas.

El tapete bajo el nombre de “Muerteada”, representa un recorrido por la alegría, memoria y emociones que se manifiestan durante el Día de Muertos en Oaxaca; y muestra una celebración donde la música, baile, flores y calaveras convierten el recuerdo en presencia.

Cada figura honra a las y los Fieles Difuntos y reconoce la vida que dejaron y que todavía comparten las oaxaqueñas y oaxaqueños en estos días de reencuentro, felicidad, cariño y nostalgia.

Por otra parte, las calaveras, papel picado, velas artesanales de Teotitlán del Valle, fruta de temporada, imágenes religiosas y comida, son algunos de los elementos que componen el Altar Monumental; el cual representa la celebración del Día de Muertos en las ocho regiones del estado. 

Majestuosos tapetes que representan a la Virgen de Juquila y San Antonio de Padua también componen esta ofrenda, que muestra a México y el mundo la gran diversidad cultural que distingue al territorio oaxaqueño.

Junto a estas muestras, también se presentó la exposición de cerámica “Donde la memoria florece”, conformada por más de 120 obras de arte y cartonería, que dialogan con la memoria y muerte; además de altares inspirados en la arquitectura prehispánica de Oaxaca.

En el centro de este espacio, un tapete ceremonial representa figuras de sacerdotes zapotecos realizando un ritual. Sus imágenes evocan las antiguas prácticas ceremoniales y la relación simbólica entre seres humanos, naturaleza, divinidades y el mundo de los ancestros.

El camino de flores de cempasúchil y borla acompaña este recorrido, recordando que la muerte no significa necesariamente el olvido, sino una transformación de la presencia en memoria.

Cabe mencionar que estas exhibiciones se encuentran abiertas para que el público en general conozca la grandeza de las tradiciones oaxaqueñas.